Tres lecturas de verano, por Marina Closs

La escritora misionera, ganadora del primer premio en Cuento del Concurso de Letras 2018, sugiere tres libros de escritores argentinos contemporáneos para disfrutar durante el reposo veraniego.

1. "Contradegüellos": obra poética reunida de Francisco Madariaga (Eduner)

“Ya sé que nadie se lo llevará a la playa y que sus dimensiones y peso no se acomodan bien a las reposeras, pero Madariaga es una gran manera de empezar el año recordando (en una especie de electrocutación instantánea) qué es la poesía y qué clara es cuando es verdadera y qué difícil es que baje un poeta a la tierra y qué evidente es cuando efectivamente baja. Es decir que Madariaga es una manera de empezar un año claro, aunque su poesía sea, en sí misma, la anti-aclaración. La anti-explicación. La pura fuerza”, explica Closs.

2. "Shunga" de Martín Sancia Kawamichi (Evaristo)

“Convengamos que por un tiempo la literatura argentina estuvo dominada por una especie de realismo argentinísimo urbano. Tiene sentido que todo lo que se escapa de este canon, se desplace misteriosamente a las provincias o los paisajes rurales (Madariaga es un gran caso). No hablo de procedencias, obviamente, hablo de estéticas", dice la escritora.

Y continúa: "Sancia Kawamichi es sorprendente porque hizo de Japón un mundo paralelo, un territorio asombroso y cruel, que es algo bastante similar a cualquier provincia argentina. Su Japón, en el que obviamente se habla en español y en el que el verdadero Japón realmente pierde su importancia, es absolutamente visitable en verano. No hay tifones ni terremotos. Si no recuerdo mal, hasta hay nieve. Sonámbulos. Amor. Y kimonos”.

3. "La comemadre" de Roque Larraquy (Entropía)

“Si ahora -dice Closs-, con todo ese realismo urbano del que me estaba quejando, dijéramos: 'Aceptémonos. Seamos argentinos urbanos, hasta cosmopolitas y modernos. Leamos simplemente un gran libro en el que la misma realidad se vuelve exacta hasta el delirio, rítmica hasta el lirismo y civilizada hasta la ferocidad', entonces Roque Larraquy escribió el perfecto libro para semejante verano, valiéndose de todos los elementos que quizá estuve tratando de desprestigiar hasta ahora. No estoy segura de cómo lo hizo y esa es la prueba de que es genial. Y justamente porque contradice todos mis llamados al exotismo (aunque no deja de ser de otro planeta), lo recomiendo fervientemente”.

Marina Closs obtuvo en 2018 el primer premio del concurso de cuentos del Fondo Nacional de las Artes por su libro Tres truenos, aun inédito.
Nació en Aristóbulo del Valle, Misiones en 1990. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Publicó dos libros de cuentos La doncella aguja (2013), y El violín a vapor (2016) y una variación fantástica sobre la vida de Jesús llamada El pequeño sudario (2014). Coordinó talleres de literatura alemana en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A. En la actualidad, cursa un doctorado en Literatura Alemana e India Antigua como becaria de Conicet.

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