Textiles artesanales de fibra de ananá y seda filipina llegan a Buenos Aires

La muestra itinerante Piña-Seda se expone del 9 al 24 de noviembre en Casa Victoria Ocampo. De forma simultánea, se presenta La travesía de las fibras, con artesanías argentinas en fibra de chaguar.

En siglo XVI los colonizadores españoles introdujeron el ananá como alimento a Filipinas sin sospechar que dos siglos después las fibras de sus hojas se empezarían a utilizar para crear la tela de piña o ananá.

Del 9 al 24 de noviembre, el Fondo Nacional de las Artes y la Embajada de la República de Filipinas en Argentina organizan Piña-Seda, una muestra de textiles de fibra de ananá y seda filipina en Casa Victoria Ocampo, Rufino Elizalde 2831, CABA. La entrada es libre y gratuita.

En el marco de la exposición, del sábado 9 al martes 12 de noviembre se brindarán talleres y demostraciones gratuitas de tejido a mano y bordado. Estos encuentros -que se realizarán entre las 10 y las 13 h, y entre las 14 y las 17 h- estarán a cargo de los expertos tejedores Alan M. Tumbokon y Edgar T. Cornito, oriundos de la región filipina de Kalibo, provincia de Aklan, y de las bordadoras Alida R. Tagorda y Maria Victoria Badulis Gordovez de Lumban, provincia de Laguna, respectivamente. Para inscribirse hay que completar los datos en esta planilla.

Argentina será el único país de América del Sur en recibir esta muestra itinerante, ideada por el Museo Nacional de Filipinas (NMP) y la Oficina de la vicepresidenta del Senado, Loren Legarda. Este año ya se presentó en las ciudades asiáticas de Tokio (Japón), Bangkok (Tailandia) y Singapur. En Europa se realizó en Londres (Reino Unido), Lisboa (Portugal), Madrid (España), Frankfurt (Alemania), Praga (República Checa) y Ginebra (Suiza). También pasó por Washington DC, Nueva York, Honolulu y San Francisco (Estados Unidos).

De forma simultánea, y para crear un diálogo con la muestra filipina, en Casa Victoria Ocampo se expondrá La travesía de las fibras, una muestra de artesanías textiles argentinas de fibra de chaguar, de seda nativa y de seda Bombyx mori. Su curadora es Roxana Amarilla, directora del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales de Argentina (MATRA) y está apoyada por el INTA, y las ONGs MATRIARCA, SIWAN’I y Arte y Esperanza.  

Las piezas artesanales que se exhibirán pertenecen al patrimonio del FNA, el MATRA, el grupo Thañí y contará con indumentaria de soporte de la diseñadora Vicki Otero. 


Una tela delicada y elegante

La tela de ananá es considerada la reina de los textiles filipinos, mientras que la tela de seda es el tejido más suave del mundo. Su combinación irradia una fina y delicada elegancia.

El proceso de producción de los tejidos se inicia con el cultivo del ananá. Antes de plantarlos, los lugareños  realizan una ceremonia tradicional en honor a la Madre Tierra en la cual ofrecen peines para evitar que las fibras se enreden; piedras, para producir fibras pesadas; la planta herbácea abacá, para permitir que las plantas crezcan altas; y azúcar, para que la fruta tenga un sabor dulce. También se cree que se pueden cosechar numerosas y largas hojas de ananá si se plantan en luna nueva o con la marea baja.

La presencia de fruta significa que las hojas han madurado y están listas para la cosecha. Estas pueden crecer entre 0,5 a 2 metros de largo y 3,8 cm de ancho. Se puede cosechar un promedio de 15 a 20 hojas de cada planta.

La fibra de ananá se extrae de las hojas de la variedad Bromella pigna mediante el raspado manual y la decorticación.  Se utiliza un plato de porcelana roto para raspar la superficie de la hoja y extraer la primera capa de fibra gruesa, conocida localmente como “bastos”. Luego, con el borde de la cáscara de un coco se extrae la segunda capa llamada “liniwan”, de fibras más finas y suaves con las que se teje la tela de ananá. Debido a la escasez de materias primas, la piña-seda se desarrolló en 1992 como una combinación de ananá como trama y seda como urdimbre.

Con este tejido, traslúcido y delicado, se crean bellos atuendos y accesorios que se distinguen, además, por sus bordados. Los dignatarios y funcionarios filipinos suelen vestir el barong Tagalog, traje nacional masculino, o el baro at saya, el vestido nacional femenino, hechos en este material.

Piña-seda
es una iniciativa apoyada por la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y la Secretaría de Cultura de la Nación, a través del MATRA.  

La muestra se podrá visitar del 9 al 24 de noviembre, de martes a domingo, de 12 a 20 h, en Casa Victoria Ocampo (Rufino Elizalde 2831, CABA). La entrada es libre y gratuita.

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