"Los chicos nos pedían talleres de música"

Verónica Torasa, presidente de Azul Solidario, explica cómo el programa ProMeCER da respuestas a necesidades creativas de los alumnos de escuelas rurales azuleñas, en el centro de la provincia de Buenos Aires.

Guadalupe tiene nueve años y un sueño. “Cantante. Cuando sea grande quiero ser una cantante famosa”, dice a quien la quiera escuchar. La nena, que asiste a una escuela rural de la localidad bonaerense de Azul, es uno de los 70 chicos que, gracias al Proyecto ProMeCER (Mejoremos la Calidad de la Educación Rural) de la asociación civil Azul Solidario, acceden a diversos talleres de arte.

Azul Solidario fue ideado por Verónica Torasa, su actual presidente, como respuesta a la crisis económica del 2001. Desde entonces, bajo la órbita de la asociación -que vincula a instituciones y organizaciones públicas, privadas y del tercer sector- funcionan diversos programas.

Uno de ellos es ProMeCER, que se inició en 2005 y en 2017 fue premiado por el Concurso de Arte y Transformación Social del Fondo Nacional de las Artes (FNA). La iniciativa busca introducir actividades artísticas no contempladas en la currícula oficial en escuelas rurales de baja matrícula. “Promovemos el arte como forma de fortalecer la enseñanza en el secundario y también mejorar el clima en el aula”, explica Verónica.

“Damos talleres de música y circo, y este año sumamos canto y danza contemporánea. En el ámbito rural, donde los chicos están aislados y no tienen la oportunidad de acceder a estos contenidos, esto es insólito. El FNA nos ha reconocido por este modelo y eso nos da fuerza para seguir”, continúa. El premio fue de $100.000 y se destinó al pago de flautas melódicas, una guaracacha (instrumento de percusión), un teclado, y a los honorarios de los talleristas.

 

Una idea para copiar

Al crearse, los primeros contenidos que brindó ProMeCER fueron idiomas, educación física, informática y plástica. Fueron los chicos quienes reclamaron actividades artísticas. “Cuando les preguntamos qué les interesaba, lo primero que dijeron fue: ´Música´”, recuerda Verónica, a quien el pedido emocionó personalmente porque de chica amaba tocar el piano. Para comprar los primeros instrumentos, Azul Solidario -que no tiene fondos propios- se presentó a una convocatoria de la Embajada de Canadá. 

Hoy, el programa llega a 29 escuelas rurales y 15 jardines de infantes de matrícula mínima, por lo que sus beneficiarios directos son niños de entre cuatro y 12 años. Los talleres se dictan por agrupamiento (se reúnen a chicos de escuelas cercanas) una vez por semana.

Tras doce años de funcionamiento, el impacto positivo del programa es visible. “Todos los chicos que salieron de la primaria siguieron estudiando. Es notable la continuidad del estudio en escuelas agrarias o en escuelas rurales secundarias”, señala Verónica.

Además de generar un espacio de socialización y de inclusión social, gracias a ProMeCER mejoró la asistencia a la escuela los días de encuentros artísticos y se fortalecieron los vínculos entre alumnos, docentes y padres. Las familias se comprometen con el cuidado de los instrumentos que los chicos llevan a la casa y colaboran en eventos recreativos. Y los chicos más tímidos logran desinhibirse cuando descubren sus potencialidades y capacidades creativas en las clases de música y canto, y especialmente en las de teatro y circo.

Verónica también comenta orgullosa que a medida que algunos alumnos terminan la escuela se quieren llevar los instrumentos con ellos. “¡Y a veces nos quedamos sin stock! Hay chicas que siguen en la Escuela Municipal de Música”, explica.

“Este proyecto es muy replicable -subraya-. Hay más de 800 escuelas rurales en la provincia de Buenos Aires. Buscamos la igualdad de oportunidades para chicos que están alejados y sabemos que el modelo que proponemos funciona”.

En agosto último (2018), Azul Solidario realizó un evento a beneficio en el Teatro Español. Se presentó The shouts, una banda tributo a Los Beatles. El evento agotó las entradas. Allí, en un palco preferencial, estuvieron varios de los chicos de ProMeCER y, en primera fila, se la vio a Guadalupe que coreó a viva voz: “All you need is love”